domingo, 21 de noviembre de 2010

|Aquella Cosa Misteriosa...

No sé por qué publico esto ni por qué lo explico. Probablemente lo hago con la intención de buscar algo de desahogo y reflexión. Aunque sé que lo más seguro es que cualquiera que lea este post pensará que estoy completamente demente y que todo esto es producto de mi imaginación... Yo sé que no lo es.


Era un sábado, para ser concretos el sábado 13 de noviembre y hasta el comienzo de la anochecida pensé que sería sólo otro día más. Hacía nimiedades, cosas sin importancia, cuando repentinamente mi perrita (llamada Bella) comenzó a ladrar de una forma muy agresiva y fuerte, asustándome un poco y lastimándome los oídos. La miré mientras ella corría hacia la puerta de la entrada de la casa y comenzaba a saltar contra ella violentamente, sus ladridos cada vez más fuertes y desesperados.


Mi hermano que estaba allí se extrañó un poco y fue hasta la puerta, él la abrió y la perrita salió disparada hacia el patio delantero. Mi hermano salió y fui hacia allá y me quedé en la puerta. Cual fue mi sorpresa al escuchar que los perros de los vecinos también ladraban como histéricos. Miré a mi perra, que parecía estar totalmente fuera de sí y comencé a pensar que estaba pasando algo extraño cuando escuché que mi madre me llamaba a gritos.

Le contesté que qué quería y escuché que ella volvía a gritar algo, pero entre tanto ladrido desesperado no escuché nada. Tardé unos instantes en reaccionar y decidí subir a su habitación. Ella estaba asomándose en la ventana que daba a la calle, me dijo que fuera hasta ella rápido y así lo hice.  Me sorprendí más al ver que todos absolutamente todos los perros de la calle estaban como locos, los que estaban en las azoteas saltaban y miraban al cielo, los que estaban en la calle corrían y ladraban, y los que estaban encerrados en casas hacían lo mismo que mi perra, azotar las cuatro patas contra las rejas o puertas.


Ella me señaló algún punto del cielo y busqué con la mirada lo que fuera que me quisiera enseñar, para ese punto ya estaba intrigada y no sabía qué pensar respecto al comportamiento de los perros. Algo muy extraño debía de estar pasando. Y cuando pude ver lo que mi madre me estaba señalando, mi sorpresa, intriga y un poco de miedo fueron hasta límites insospechados.


Muy difícil describirlo, porque nunca había visto algo como eso. En un principio pensé que sería un globo aeródinamico, era plateado de la misma forma que ese tipo de globo, sin embarglo descarté, porque no tenía cola y era mucho más alto. También estaba el hecho de que había algo que no sé describir, pero que giraba alrededor del objeto volador. Estaba muy brillante bajo la luz del atardecer y no se movía, estaba en el mismo punto.


Me quedé mirándolo por unos instantes, pensé que esto debía ser una especie broma o seguramente una especie de confusión, pero ¿cómo explicar ese violento comportamiento en los perros? Mi madre dijo que fuésemos a la azotea y asentí, fui corriendo a mi habitaición por mi cámara, tenía que grabar o fotografíar esa cosa. 


Bajé las escaleras corriendo con mi cámara, los ladridos seguían resonando por toda la casa, y cuando llegué abajo mi madre todavía no había abierto la puerta. No encontraba las llaves. Me desesperé, volví  a subir y me asomé por la ventana, cual fue mi sorpresa, ese objeto extraño ya no estaba.


Sentí una fuerte decepción y rabia, bajé las escaleras y mi madre ya había abierto la puerta del patio trasero, para subir a la azotea. Subimos y estuvismo unos instantes analizando el cielo, ya no había absolutamente nada. Lo más extraño fue que los perros repentinamente dejaron de ladrar, todo volvió a estar tan silencioso como  siempre.


Vi que parecían estar algo confundidos y desorientados, todos seguáin afuera, pero estaban callados y buscaban lo que fuese que habían sentido. Estaba segurísima que se trataba de esa cosa en el cielo. Miré a la gente, nadie parecía haberse dado cuenta más que nosotros, o al menos no mis vecinos cercanos.


No sé qué era eso y probablemente nunca lo sabré. Cada vez que recuerdo ese día siento una especie de rabia, decepción y temor. Rabia porque no pude tomar una foto de esa cosa, para intentar verla bien, decepción por más o menos lo mismo, apenas y pude apreciarlo bien y temor, porque ¿qué diablos hacían aquí? ¿qué buscaban? ¿Por qué estuvieron tan sólo un par de minutos en el mismo lugar y repentinamente desaparecieron?


Sólo sé que jamás olvidaré ese día y siempre me arrepentiré de no haberle sacado una foto. Y también sé que definitivamente esa cosa no era de este mundo. Los perros no se vuelven locos nada más porque sí, ni tampoco enloquecen cuando un avión pasa cerca... Ellos siempre advierten el peligro y las cosas que están fuera de lo normal. 

¿Qué opinas tú? ¿Me crees? Seguro que no. Probablemente pienses que sólo es algo ficticio inventado por mi cabeza o que intento engañarte, pero no es así. Sólo mi hermano, mi mamá yo sabemos que es más que real. 

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